
Inesperadamente te vi…
Entre la multitud resaltabas a mas no poder,
sentía la vibración de tu ser…
cercana a mi…
Por un momento quise no entenderlo,
bloquee mis sentidos,
pero continuabas allí,
entre la multitud…
No hubo necesidad de hablar,
este lenguaje es universal,
se habla desde el corazón,
sin decir una palabra…
Fue inevitable el acercamiento,
miradas traspasaban nuestros cuerpos,
como el fuego primigenio
que moldea el rostro de nuestro mundo;
el fuego que viene del interior de nuestro ser,
no un fuego destructor, sino un fuego creador,
que hoy crea ilusiones,
y me hace suspirar en la intimidad de la noche…
En esta noche donde mi bella musa me visita,
y sentada en mis piernas, me susurra al oído…
En esta noche no dejo de pensarte,
y anhelo el momento,
para continuar este dialogo sin palabras,
para respirar de nuevo,
para verte de nuevo…
esta vez sin la multitud.